La Poda: El Ritual Invernal de la Poda a Mano en el Domaine JEMM
Una vez concluida la cosecha de otoño a finales de noviembre, cuando las últimas aceitunas parten hacia el molino, una atmósfera especial envuelve el olivar del Pla de Martís. Los días se acortan, el frío se instala en la meseta catalana y el silencio invernal se acuna con la tramontana. En este momento exacto comienza el periodo más exigente y poético del año agronómico: la Poda de los olivos.
Durante más de tres meses, desde finales de noviembre hasta los primeros indicios de la primavera a finales de febrero o principios de marzo, recorremos cada hilera de árboles con las tijeras y la sierra en la mano.

Un Trabajo Preciso y Hecho a Mano
La poda no se improvisa. Cada olivo posee su arquitectura propia, moldeada por los años, el viento y la luz. La poda se realiza exclusivamente a mano, árbol por árbol.
El objetivo es airear el centro de la copa para permitir que la luz del sol penetre hasta las ramas interiores, eliminar la madera muerta o débil y guiar el crecimiento de los futuros brotes frutales. Es un trabajo físico y minucioso en el que cada corte influye directamente en la cosecha del año siguiente.
El Arte de Agrupar las Ramas en Montones
A medida que avanza la corta, las ramas caen al suelo. En lugar de dejarlas dispersas, aplicamos un método riguroso: las ramas se recogen a mano y se reúnen en montones alineados en el centro de las calles del olivar.

Esta agrupación metódica cumple una doble función:
- Despejar la base del olivo para permitir que el suelo respire y facilitar el paso de la maquinaria.
- Optimizar la etapa de triturado, preparando haces homogéneos que la trituradora procesa de manera fluida y eficaz, reduciendo el consumo de combustible y el tiempo de trabajo.
El Triturado y el Retorno a la Tierra: Cerrar el Ciclo
Una vez formados los montones, entra en acción la trituradora. Las ramas se convierten en un triturado fino y aromático que se redistribuye inmediatamente sobre el propio suelo del olivar.

En el Domaine JEMM, ningún residuo vegetal abandona la finca. El triturado forma un manto protector natural (mulch orgánico / BRF) que ofrece beneficios inestimables:
- Enriquecimiento del Humus: Al descomponerse lentamente por la acción de la microfauna del suelo y los hongos, la madera devuelve materia orgánica, nitrógeno y carbono asimilables por las raíces.
- Conservación de la Humedad: Este acolchado limita la evaporación del agua durante los calurosos meses del verano mediterráneo.
- Protección contra la Erosión: Protege el suelo frente a las lluvias torrenciales de primavera.
Un Ritual de Paciencia y Tradición
Trabajar en el olivar en pleno invierno, cuando la helada matutina blanquea la hierba y la luz dorada del atardecer ilumina la corteza de los olivos, es una lección de humildad. Desde finales de noviembre hasta principios de marzo, la poda es el encuentro íntimo entre el agricultor y sus árboles.

Cuando concluye la poda a principios de marzo, la finca está lista. Las ramas cortadas han vuelto a la tierra, los olivos quedan abiertos a la luz y la naturaleza puede iniciar su nuevo ciclo de floración.